Ecosistema Intestinal y digestivo

La excesiva producción de aminas, la excesiva producción de tóxicos, la falta de degradación de los alimentos, los productos químicos contaminantes, la sobrecarga hepática, etc. Es lo que se llama la cadena tóxica. Comienza con una hipermeabilidad intestinal, a la que sigue una sobrecarga hepática, a consecuencia de la cual, por la función digestiva del hígado y vesícula empeora la digestión a nivel estomacal y lo que no puede desintoxicar el hígado, pasa a ser desintoxicado por otros sistemas como los riñones, piel, sistema linfático, pulmones, etc … que a su vez puede ir sobrecargando todos estos
sistemas. 

Las consecuencias derivadas de esta cadena tóxica engloban uno o varios de los siguientes síntomas, en función de la vida que lleve la persona (nutrición y actividad física) y sus genes, se manifestarán unos síntomas u otros: Fatiga, malestar general, dolores de cabeza, distensión abdominal, diarreas y / o estreñimiento, indigestión, ardor estomacal, deseo de comer carbohidratos (dulces, pasta, pan, etc), depresión, mareo, sensación de resaca por las mañanas, dolor de articulaciones y músculos, molestias vaginales (picores, irritación, heridas, etc.), retención de líquidos, infecciones crónicas, alergias, picazón anal, afonía, congestión nasal, ahogo, problemas de uñas, molestias oculares y de oídos.

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