T. Osteomusculares y
reumatológicos

La fibromialgia es una condición que se caracteriza por presentar dolor muscular en distintas partes del cuerpo y un agotamiento generalizado. Puede presentarse en personas de ambos sexos y de cualquier edad pero en general aparece en mujeres de 30 años en adelante.  La causa de esta enfermedad se desconoce, aunque hay investigaciones que apuntan a una posible predisposición genética. Hay otras evidencias que describen que su inicio podía darse por una infección vírica o incluso por algún trauma psicológico. Además del dolor muscular, otro síntoma de la fibromialgia es la alteración del sueño (siendo éste ligero y de mala calidad) que produce al día siguiente cansancio y dolores musculares más acentuados. También es muy habitual que esta enfermedad se acompañe de un estado depresivo. De forma generalizada, la fibromialgia afecta la vida cotidiana de la persona que la padece. Esto podría tener consecuencias en los aspectos nutricionales, pudiendo producir desequilibrios y alteraciones en el peso por la falta de ánimo, disminución del ejercicio físico e inadecuada alimentación.

 

Es importante que las personas que padecen de fibromialgia consideren las siguientes recomendaciones nutricionales para mejorar su condición:

– Peso adecuado. Mantener un peso adecuado mejora los síntomas y la calidad de vida de las personas con fibromialgia. Investigaciones demuestran que las personas obesas o con sobrepeso muestras una mayor sensibilidad al dolor y una baja calidad de vida.

– Calcio. Bajos niveles de este mineral se relacionan con dolor y espasmos o calambres musculares. Consuma de 2 a 3 fuentes de calcio diarios en su alimentación como leche o yogurt descremado, queso ricota, vegetales de hojas verdes, leguminosas (frijoles, garbanzos o lentejas) y frutos secos como ajonjolí y almendras (con moderación al ser altos en grasa).

– Magnesio. Se ha demostrado que las personas con fibromialgia podrían tener niveles bajos de este mineral y su deficiencia produce apatía, debilidad y calambres musculares. Encuentre magnesio en los vegetales de hojas verdes, leguminosas, mariscos, harinas integrales y nueces.

– Vitamina E. Ayuda a evitar o prevenir los espasmos musculares. Este antioxidante se encuentra en las nueces o avellanas, aceite de oliva o aceite de girasol.   

– Suplemento vitamínico. Es frecuente incluir en el tratamiento del paciente el uso de suplementos de vitaminas antioxidantes como la vitamina A, C y E, para combatir el estrés y reforzar el sistema inmune.

– Evite el alcohol, la cafeína, exceso de sal y azúcares refinados.

Reduzca el consumo de carnes rojas. Estas pueden incrementar la posibilidad de manifestar una respuesta inflamatoria. Prefiera las carnes blancas      como pollo, pavo y pescado.

– Aumente los niveles de serotonina. Un nivel adecuado de serotonina ayuda a combatir la depresión, ya que produce una sensación de bienestar general, relajación, regula el apetito mediante la saciedad. Practique determinadas técnicas de relajación como yoga, meditación, Pilates, ya que ayudan a elevar los niveles de serotonina, así como hacer ejercicio físico cardiovascular con regularidad.

Se debe recalcar que estas recomendaciones pueden ayudar a reducir el dolor y síntomas de la fibromialgia. Éstas deben ser utilizadas como complemento del tratamiento indicado por el médico pero de ninguna manera lo suplanta.

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